Mario y Ana es una pareja joven que iba buscando la luz y, después de una interminable búsqueda, la encontraron en un precioso piso en Madrid Río.
Pero para conocer su historia, vamos a empezar por el principio: el momento en el que pusieron la primera piedra.
¿Sabéis cómo empezaron? De la mejor manera posible, calculando el presupuesto que tenían. Para ello, recurrieron a la mejor opción: amigos. Entre algunos de ellos que eran interioristas, y otros, arquitectos, marcaron un límite que se propusieron no superar.
Y eso, teniendo en cuenta algo muy importante, ¡pensar en lo que una reforma puede suponer! Spoiler: puede suponer, y supone.
Cuando ya habían dado este gran paso, fue poner los filtros de las plataformas de búsqueda y empezar a rastrear el mercado. Su zona de toda la vida les alejaba de donde querían estar, el centro de Madrid; así que, todo apuntaba a que la próxima parada iba a ser Legazpi.
Si dicen que, de Madrid al cielo, es por algo. Restaurantes de lo más chic y zonas de ocio, pero como siempre pasa, a un precio que se les escapaba del límite que se habían marcado. Lo mejor de esta vida es que todo – o casi todo – tiene solución. Por eso, ampliaron objetivo y comenzaron a plantearse otro tipo de casa.
Sabemos lo que estás pensando, que eso nos puede pasar a cualquiera. Que todos aspiramos a vivir en todo el meollo pero que al final tenemos que ir recalculando ruta. Sí, es normal, por eso, es importante plantear alternativas.
Pero, ¿qué puede haber mejor que el centro? Miraron casas con jardín en Mejorada del Campo, pero su idea estaba demasiado clara: “no estamos en este punto”.
Y así, pusieron rumbo al Río Manzanares y bajaron por el cauce hasta volver a la zona que querían.
Por cierto, quién no ha escuchado eso de que la familia tira; pues la madre de Mario se había criado en una zona muy cercana: General Ricardos. ¡Imaginaos la emoción cuando dijeron que estaban mirando un piso por la zona!
Habemus casa: era hora de hacerla a su gusto
Ya en el primer tour de la casa se veía la ilusión por hacer un espacio optimizado y preparado para su día a día, sabiendo que cada metro cuadrado iba a ser determinante para crear ese hogar que tanto buscaban.
De lo increíble, a lo real, pero ¿cómo puedes tomar la decisión de una mesita de noche cuando solo hay una casa patas arriba? Entrar en una reforma significa que hay que tener algunas cosas muy claras.
Aquí, es importante que abráis las puertas de vuestra casa porque los fallos van a entrar: sí o sí; y no pasa nada, son parte del juego. Sobre todo, cuando es la primera vez que nos metemos en una reforma.
La paciencia es la madre de la ciencia, ¡y de las reformas!
Consejo a navegantes, aunque vivamos en una sociedad en la que todo tiene que estar para ya, Mario y Ana lo tienen claro: en una reforma hay que pensar las cosas muy bien.
Dejarse llevar por la obra puede impactar en vuestro tiempo y, sobre todo, en vuestra cartera. Cuanto antes podáis tomar una decisión, mucho mejor; y siempre, hay que tomarse el tiempo necesario. Aunque sea lo último del plan de obra, si lo resolvéis antes de empezar, menos sustos.
Y hablando de sustos, haced caso a Mario y Ana que, porque en una reforma siempre hacen acto de presencia. ¿En su caso? Un problema con las bajantes, pero al final consiguieron solucionarlo.
Planificar, planificar y planificar. Pero, ¿qué tienes que tener en cuenta cuando diseñas una habitación? Para ello, nos dan un consejo de esos que no se olvidan, sí, como montar en bicicleta. Lo más importante, es tener en cuenta las rutinas.
En su caso, hay semanas que Mario trabaja en casa, y otras, que no. Por lo tanto, reservaron una habitación para que él pudiera trabajar, y, a la vez, para que Ana pudiera utilizarla cuando él no estuviera trabajando. Así, ni para mí, ni para ti, ni todo lo contrario.
Cuando empiezas con una reforma tienes muchas decisiones esperando a ser tomadas: ¿cocina independiente o americana? ¿habitaciones grandes o ganamos espacio en el salón?
Así nos cuentan Mario y Ana cómo tomaron las decisionesAsí que, cuando os metáis en una reforma…
- Tenéis que marcar bien cuánto dinero os podéis gastar. Y si estáis buscando casa para reformar, ¡hay que tenerlo en cuenta!
- Tomaros el tiempo para visualizar vuestra casa, cada detalle y cada rincón.
- No dejéis ninguna decisión para el último momento.
- Mucha paciencia que, al final, todo llega. ¡Hasta la fiesta de inauguración!
Y sí, una reforma puede parecer un camino largo, pero cuando lo recorres, no tienes nada que reprocharte, simplemente, disfrutar de tu nuevo hogar.