Si dicen que los problemas nunca vienen solos, este, es un buen ejemplo. Principalmente, por un tema de humedades que se había prolongado durante años y que se había extendido a lo largo de varias zonas de la finca.
Su presidenta, Mar Baena, nos explica cómo los vecinos venían soportando gastos anuales para la conservación de la finca.
Y si después de la tormenta siempre llega la calma, en la Calle Abedul, después de muchos desajustes para arreglar los problemas de forma parcial, llegó el momento en el que los vecinos comenzaron a unir fuerzas para buscar una solución total.
Ya no valía con poner parches. Necesitaban un cambio real.
Los mejores resultados se consiguen partido a partido
Cuando se plantearon una rehabilitación, partían con todo en contra: un edificio construido en tres fases diferentes y una documentación muy escasa que no se correspondía con la obra realizada.¿Conclusión? Necesitaban comenzar con un análisis profundo y detallado.
Cuando todo parece inestable, lo mejor es ir poco a poco, abordando la obra de manera gradual y ordenada.
Primero, se centraron en solucionar las humedades que estaban provocando daños en toda la edificación y, también, solventaron otros problemas relacionados con la accesibilidad y el deterioro de la cubierta.
Para ello, cortaron el problema de raíz centrándose en la necesidad de replantar la zona de vegetación.
Como en la vida misma, eso de meterse en jardines a veces es complicado, pero, también, necesario. En este caso, levantaron la zona de jardín para evitar que las humedades perimetrales del edificio llegaran al garaje.
Dentro del garaje, mejoraron muchos aspectos : aumentaron la altura para que los coches tuvieran un acceso más seguro, optaron por LED para iluminar el futuro de una manera sostenible y eliminaron humedades provocadas por la filtración de las zonas ajardinadas.
Para cerrar el capítulo del parking, ampliaron la zona del soportal porque sus jardineras integradas también causaban humedades en el forjado del techo del garaje.
Por la parte de accesibilidad, los esfuerzos se centraron en adecuar la rampa que accedía a los portales superiores, ya que estaba demasiado empinada y suponía un peligro. Además, crearon otra rampa de acceso a la urbanización.
Y, como la salud es lo primero, lo segundo y, si cabe, lo tercero, eliminaron las tuberías de amianto que recogían las aguas fecales del edificio.
En un proyecto así, las decisiones se tienen que tomar rápido. Y no es tanto rodearte de muchos profesionales, sino de los correctos.
Una decisión es más fácil cuando confían en ti
Aquí, el papel de UCI fue clave. A través del Colegio de Arquitectos de la Oficina de Rehabilitación, entraron en contacto con nosotros y pudimos ofrecerles la flexibilidad que necesitaban.Además, tipos de interés muy competitivos y productos que se adaptan a las necesidades.
Sin duda, nuestra propuesta se adaptaba al tipo de obra que se iba a realizar. Y, como siempre, fuimos entregando las cantidades que necesitaban según iba avanzando la obra. Hasta en tres ocasiones se han aportado fondos para poder sufragar las mejoras que querían realizar.
La comunicación es importante, por eso, la presidenta de la comunidad y Beatriz Aróstegui, ejecutiva de cuentas de rehabilitación de UCI, han mantenido conversaciones constantes.
Ni con sus seres más queridos han hablado tanto.
Cuando el esfuerzo merece la pena
La comunidad está contenta porque han visto que, aunque parezca un objetivo lejano, los buenos resultados acaban llegando.Uno a uno, los problemas se han ido resolviendo y, lo mejor, es que los cambios no han sido solo por dentro, sino también por fuera, dejando un espacio residencial mucho más bonito y agradable.
En este tipo de proyectos, como ocurre en la Calle Abedul, una renovación de edificio también supone una revalorización de las viviendas.
Los propietarios están tremendamente contentos, y los familiares y amigos que les visitan, también, conocedores del esfuerzo y el tiempo que han necesitado para arreglar algo que estaba deteriorado desde el primer día.
Sin duda, todo parece imposible hasta que llega, y de verdad, llega.
Ahora, a disfrutar de vuestra más que merecida casa.