Resumen
1. Tus ingresos
Una de las primeras cosas que la entidad financiera analizará cuando realices la solicitud de préstamo hipotecario serán tus ingresos netos.El banco te pedirá varios documentos en función de tu situación laboral: las tres últimas nóminas, en caso de ser asalariado, los tres últimos pagos del IRPF trimestral y el alta del IAE (Impuesto sobre Actividades Económicas) para los autónomos, además de la última declaración de la renta o cualquier otra fuente de ingresos que tengas (renta percibida por el alquiler de otras propiedades, etc.).
El objetivo no es otro que conocer si cuentas con ingresos suficientes para poder hacer frente al pago de las cuotas de la hipoteca de forma cómoda. Como ya hemos visto en anteriores ocasiones, la cuota de la hipoteca no deberá superar el 35% o 40% de tus ingresos.
2. Tu estabilidad laboral
Otro requisito que puede ayudarte para que un banco te conceda una hipoteca es el hecho de demostrar tu estabilidad laboral (y por lo tanto, financiera).Al pedir una hipoteca, las entidades suelen valorar de forma positiva que tengas un contrato indefinido con varios años de antigüedad o que seas funcionario.
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